Esta semana hemos conocido la noticia de que un grupo de mujeres que habían salido a la calle a hacer un taller de tejido y punto habían sido desalojadas por la Policía Local, en Córdoba, por uso indebido del espacio público. Viendo la foto que acompañaba la noticia, en la que es evidente que no hay nada que sospechar del grupo de tejedoras, nos vienen a la mente imágenes casi olvidadas de la infancia cuando nuestras abuelas sacaban la silla a la puerta de casa para sentarse a tejer, a hablar, a pasar el rato, tomar el sol… cotillear… a estar con las vecinas… en el fondo a vivir en comunidad. Indiscutiblemente, ninguna de nuestras abuelas se habría considerado haciendo un “uso indebido de la vía pública” y tampoco creo que ningún policía municipal… o guarda urbano, como se les llamaba entonces, se hubiese planteado disolver la concentración de señoras sentadas en sus sillas, la verdad.

desalojo pshPolicía local desalojando a personas sin hogar
de una calle de Madrid (fuente ABC)

Pero los tiempos han cambiado, ya no se puede salir a la calle sin autorización municipal y/o gubernativa, ni a tejer ni a otras muchas cosas… Las “peligrosas” tejedoras de Córdoba estaban haciendo mantas para enviar a Siria, por cierto, pero esto es lo de menos, porque el motivo por el que se las desalojó de la calle es por hacer un uso indebido de la vía pública. En el fondo, por no haber pedido autorización e informado del horario correspondiente al ayuntamiento, como probablemente queda aclarado y regulado en la ordenanza municipal correspondiente. De hecho, algunas ordenanzas municipales prohíben la mendicidad, otras […]