El Taller de Arte de Zubietxe es un espacio de libertad, no directivo, pensado para posibilitar formas de expresión no verbal… Así suelo empezar a explicar en qué consiste nuestro Taller, y cuando me canso suelo decir: es un sitio para hacer lo que a uno le venga en gana.
Así dicho parece un chollo. El problema aparece cuando esa gana no aparece a pesar de que se la busque y se la convoque. Cuando no está a flor de piel, o cuando apareja consigo asuntos demasiado dolorosos o complejos. A esa gana –pariente del deseo- llamémosla ganas de vivir.
Las ganas de vivir arrastran el peso de sus difi cultades, particulares para cada quien. Cada dibujo del Taller de Arte es testimonio de esta mezcla. Los temas de las imágenes que se ven en estas páginas, se originan en la inquietud de sus autores. Siempre son interesantes, arqueologías de la creación, piezas conmovedoras. No siempre son dulces, aunque el paso por el alambique del esfuerzo, la dedicación, el riesgo, el trabajo… hace
de cada una de ellas un tesoro.
El vértigo de la creación suele asociarse a la página en blanco. No es el papel en blanco. Es ese momento frente a un vacío, en el que experimentamos la soledad y la responsabilidad sobre nuestra propia historia que en ese momento tiene forma de superficie. La certeza de que solo hay un autor posible en ese momento, de que nadie puede hacerlo por mí. El miedo, porque puede ser un fracaso y no sé como reaccionaré a él. El vértigo de no saber nunca exactamente –ni aproximadamente, la mayoría de las veces- qué aspecto tendrá el resultado, qué imagen veré, qué ecos tendrá en mí, de qué manera me conmoverá, cómo responderé a estas conmociones.
Un vacío se presenta en cualquier momento en la vida. La creación artística es el laboratorio de investigar vacíos. Inventamos formas para descubrirlos y para sosegarlos. Si este trabajo es a veces muy duro para quienes nos dedicamos a él con constancia, me pregunto qué impacto puede llega a tener para alguien que se encuentra transitoriamente en un Taller de Arte. Alguien que llega cargado de una vida llena de difi cultades, muchas veces extraordinarias. Alguien que llega a una cultura distinta –en el caso de estas producciones- y que se encuentra – solo – ante un papel que le interroga. Cualquier cosa que allí aparezca provoca mi admiración.
Un dibujo puede resultar un espejo donde las ganas de vivir emerjan -de sus viajes más oscuroshasta una superficie iluminada por otro extremo del deseo: la mirada de otros. En el Taller de Arte esto sucede a veces rápidamente, otras veces lentamente, otras veces no sucede.

En cualquier caso, cierta valentía es necesaria.

ULISES 2.0